El tiempo pasa y no nos damos cuenta. No luchamos en cada segundo por ser feliz ni por nuestros sueños. De pronto alguien tocará nuestras manos y éstas serán las más arrugadas.
Todo aguarda tu presencia: los montes y los valles, los amigos y tú. No dejes vacío el escenario de la vida por ser un espectador en la última butaca.